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Tapia resucitó a los “cortados” y volvieron las sonrisas en Colo Colo

Emilio Hernández y Sebastián Toro fueron la muestra del nuevo sello de Héctor Tapia en Colo Colo.

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Imagen foto_00000001Por Pablo Vera
@pabloverao

La señal de Héctor Tapia fue clara. En medio de una semana turbulenta que incluyó el despido de Gustavo Benítez, el interino optó por gente de casa y resucitó a algunos que hace rato no contaban para el ex DT guaraní. Fue así que nombres como el de Claudio Baeza, Sebastián Toro, Juan Delgado y Emilio Hernández fueron los escogidos para interpretar el sello del nuevo estratega.

¿Cuál es ese? Mucho toque de balón a ras de piso, criterioso, con mucha utilización de las bandas y sin balones por aire, algo diametralmente opuesto a lo que se venía haciendo. De esta forma, el Cacique comenzó a inquietar la estantería naranja desde el pitazo inicial. Antes de los 10 minutos, Luis Pavez había tenido una clara, pero sólo unos minutos después, llegó la apertura del marcador. El Chapa apareció destapado por el  sector derecho, se la dio atrás a Baeza y el juvenil se la cedió a Emilio, quien definió de buena forma ante el portero Contreras. El Choro, uno de los que renació con Tapia, respondía con un tanto importantísimo para la confianza individual y colectiva. El segundo estuvo cerca, pero el travesaño impidió que Vecchio cambiara por gol un sombrerito casi perfecto. Por todo esto, después de mucho tiempo los 11 jugadores se fueron entre aplausos.

En los primeros minutos del complemento, los loínos salieron a presionar más arriba y eso hizo que el toque albo, que tan bien había funcionado, empezara a desaparecer. Las llegadas de peligro al arco colocolino se multiplicaron y antes de los 60 Chaves, con un tiro libre impecable, decretó la paridad. Esos fueron los peores momentos del cuadro albo, ya que un par de minutos después el travesaño impidió que los naranjas tomaran el mando del partido.

Tapia movió sus piezas,  salieron Vecchio y Pavez e ingresaron Silva y Olivi. Este último tuvo el segundo, pero Contreras lo impidió de forma notable. A esa altura, el duelo ya era de ida y vuelta, aunque con los albos como protagonistas de las acciones de mayor peligro.

Con el correr de los minutos, el Cacique recuperó el sello Tapia y cuando el duelo expiraba, Felipe Flores hizo explotar de júbilo al Monumental. Los aplausos y la alegría volvieron de la mano de gente de la casa.

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