Columna: La cama de Pizzi

La Roja tuvo una actuación de pesadilla en Quito, pero de ahí a acusar un complot del plantel en contra de Macanudo... Más allá de ello, el DT debe estar durmiendo mal como para poner su cargo a disposición.

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A Macanudo se lo notó hastiado tras el triunfo sobre Perú (Photosport)

Juan Ignacio Gardella
Subeditor El Gráfico Chile
@jigardella

La cama de Pizzi está deshecha. Nadie ha querido hacérsela, pese a las especulaciones de muchos a los que les conviene sembrar cizaña, pues de una u otra forma se benefician de esa cosecha.

Ningún cercano siquiera osó estirar las sábanas mientras Macanudo estuvo en Quito. Está claro, se jugó horribe, como casi siempre en el Atahualpa, con un equipo estirado y distanciado entre sus líneas cuando quizá correspondía ser compacto, pero de ahí a levantar banderas de sospecha...

Las frazadas siguen en el piso. Por el suelo, ahí donde estaba la Roja después del 3-0 de Caicedo, con jugadores ahogados a 2.850 metros de altura, momento propicio para que un tuitero captara un fragmento mínimo del partido -ése de Vidal quitando la pelota y corriendo solo, mientras seis compañeros lo miran-, se viralizara y sirviera como "argumento" para que los especuladores denunciaran un complot del plantel en contra del DT.

El plumón del catre de Juan Antonio continúa arrugado. Así como estábamos todos luego del puntete del peruano Flores, hasta que apareció el Rey Arturo -el "soberbio" antes de ese zurdazo salvador- para darnos vida. "Siempre ha sido así", es la explicación que dan quienes conocen al volante del Bayern para justificar su arrogancia, pero una cosa es mirar al futuro y decir "quiero ser campeón del mundo" y otra muy distinta es quedarse pegado en el pasado, remarcar el "Bicampeón" hasta en el pelo y estar al borde de ver Rusia 2018 por TV.

El lecho del argentino es un desorden. Por eso, es una falta de respeto que se rumoree que la Generación Dorada quiere arreglarlo y arriesgar su última oportunidad de pelear por una Copa del Mundo, donde en pos del objetivo grupal pasan a segundo plano la rodilla de Vidal y el desgarro de Medel, o el tobillo de Alexis, aunque éste haya estado en peligro en la final de la Centenario y no en Brasil 2014.

La almohada también anda por cualquier lado. Tal vez por todo esto el santafesino no ha dormido bien y está tan hastiado como para poner su cargo a disposición, pero aquí hay que tener cuero de chancho, sino mejor no haber asumido.

Y si le cayó mal el asado, pastilla de carbón y a conciliar el sueño, porque Colombia allá y Uruguay acá asoman como una fecha doble de pesadilla. Buenas noches.

GRAF/JIGB

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