Columna de la UC: Sin espacio para la Revolución

"Mientras no sigamos atacando ese fondo conservador, los intentos revolucionarios irán desvaneciéndose eternamente", es parte de la reflexión en un momento difícil para la Franja.

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Por Mario Palominos - @Marukinho8
Medio partidario Frecuencia Cruzada

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Lo que todos vimos el domingo fue desolador. Un equipo acostumbrado a hacer buenos partidos y ganar en el estadio Monumental, se iba de la cancha con su camiseta roja, pero de vergüenza. Vergüenza porque en ningún momento Colo Colo se vio amenazado en su terreno por los guerreros cruzados, vergüenza porque se vio un equipo insípido e inofensivo que desaprovechó la oportunidad de treparse en lo alto. ¿Cómo se explica esta situación?

Es que lo ocurrido en la cancha de Macul no es casual, parece una foto de lo que ocurre diariamente en Cruzados SADP. A modo de ejemplo: Mario Salas. El entrenador llegó desde Huachipato con una forma de jugar que llamaba la atención y con fuertes convicciones que pretendían imponerse en La Franja. Si se quiere, venía a revolucionar esta estructura conservadora, empaquetada, elitista que se promulgaba en Católica durante años.

En un principio, Salas mostró un fútbol ofensivo, donde atacar era la premisa principal. Aquellas tardes negras y tristes cuando dirigía Julio Cesar Falcioni parecían quedar atrás. Católica disputó los dos campeonatos del año 2015, sin obtener la copa. Con el tiempo, se empezaron a evidenciar cada vez más los errores y la rebeldía se ausentaba más seguido. El domingo pasado fue la expresión máxima: el director técnico de la UC escogía como interpretes para su juego a jugadores –refuerzos solicitados por él mismo- altamente cuestionados por su nivel futbolístico y actitud dentro de la cancha en desmedro de jugadores de la cantera que han venido mostrando sus grandes condiciones en la cancha.

Es decir, entraba Lanaro, Medel y Jaime; y salían Kuscevic, Carreño y Vargas. El resultado quedó a la vista. Dejamos de ser un equipo revolucionado, que busca una propuesta distinta para lograr el objetivo. Vemos confusión, vemos abulia, vemos poca reacción.

Esa misma que vemos a diario desde hace años en los directores de nuestro club, donde el ánimo de que Católica sea un club aún más grande y que se identifique con el pueblo Cruzado es nulo. Es cosa de ver al presidente de Cruzados, Luis Larraín, "analizando" los partidos y los valores que pregona en las distintas tribunas de expresión que tiene, totalmente desconectado del sentir del hincha de la UC.

Y así, encontramos lo mismo en otros dirigentes, gerentes, jugadores y el propio entrenador. Entonces quizás el problema no está solo en los nombres, sino en una estructura que perpetúa la comodidad, la lejanía y la pusilanimidad. La estructura organizacional actual de nuestra institución no permite salirse de los márgenes, por eso valoramos tanto a Nicolás Castillo porque es rebelde y busca un estado de cosas distinto, lo que también se ve reflejado cuando está el Nico en cancha.

Es por esto, que mientras no sigamos atacando ese fondo conservador, los intentos revolucionarios irán desvaneciéndose eternamente. Es ahí donde debemos dirigir los esfuerzos como hinchas, en presionar por cambiar esa estructura inmovilizadora, esperar renuncias sólo sería seguir vinculándonos al mismo orden de todos estos años.

GRAF/PS