Columna de la UC: No hay fantasmas

"Seamos críticos y no aceptemos que la prensa tradicional nos dicte las pautas con las que debemos imaginar nuestro club". ¡Mira la columna de la UC de esta semana!

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Por: Mario Palominos (@Marukinho8)

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La sensación previa es siempre la misma. Empieza el campeonato y comienza de nuevo el sueño de alcanzar una copa que nos viene siendo esquiva hace rato. El domingo vimos a la UC con varios juveniles tomando protagonismo, y también con el regreso de algunos jugadores que ya supieron vestir la franja y de gran manera. El partido termina y la sensación general vuelve a ser la misma: volvemos a la amargura, al desencanto, a los fantasmas... ¿A los fantasmas? Aquí me quiero detener. Esto a propósito de lo que escribe un medio tradicional escrito acerca de "Los fantasmas volvieron a aparecer en San Carlos de Apoquindo".

Dado el contexto cultural actual, la reflexión crítica de la información que recibimos es cada vez menor, prácticamente nula. La aceptamos y reproducimos de la misma forma en que se nos impone. Entonces, incorporamos estos discursos y los hacemos parte de nosotros. Es precisamente ese gusto el que no nos podemos dar, el de normalizar algo que ha sido de manera diferente en más de la mitad de los años de historia de nuestro club. La Católica del 61' no tuvo fantasmas para derrotar al Ballet Azul, la Católica del 54' no tuvo fantasmas para superar a Colo-Colo hasta perdiendo al Sapito Livingstone y Católica no tuvo fantasmas para bailar a los Albos en esa noche de 1997 en el Estadio Nacional.

Seamos reflexivos: Católica no lo empata el domingo por un fantasma del pasado, lo pierde porque juega un mal partido en casi todas sus líneas y el técnico fue incapaz de resolver el partido que le planteó Iquique, además de un arbitraje de pésimo nivel que nos termina perjudicando en el resultado. Sigamos mirando más allá: la estructura de club sigue reproduciendo un mismo mensaje, en el que la ambición y los hinchas como participantes activos en la construcción de club no tenemos cabida, entonces caemos en la monotonía, en la abulia que se perpetua a todos los sectores.

Llegó el momento de ser críticos, cuestionar el mensaje recibido y no hacerlo parte de nosotros, en obligarnos a escribir otra historia y presionar en todos los ámbitos que sea necesario para eso. No hay fantasmas, no hay temores, hay una oportunidad de hacer las cosas de manera distinta: de la misma manera que la hicimos muchos años. La brújula se extravió y el club está cada vez más alejado de nosotros. Seamos críticos y no aceptemos que la prensa tradicional nos dicte las pautas con las que debemos imaginar nuestro club. El diagnóstico, pero sobretodo, la acción es lo que está en nuestras manos. Miremos el panorama completo, que nadie de afuera nos venga a decir el club que conocemos hasta la médula. En esta los fantasmas y los miedos no entran, y eso si depende de nosotros.

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