Columna de la U: ¿Era necesario?

La pregunta que titula esta columna se la hace Álvaro Amar frente al tardío despido de Franco y la contratación del "Fantasma" Figueroa.

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Los últimos días azules: de Franco a Figueroa. / Fotos: Photosport

Por Álvaro Amar

@alvaroamar

Han pasado casi dos meses desde la última columna que escribí y el final de la misma fue como un presagio de lo que vendría a continuación para la U. Obviamente no del todo, porque como dice Rubén Blades, la vida te da sorpresas y el fútbol sí que es experto en eso.

En los últimos párrafos hablaba de lo inexplicable que me resultaba la continuidad de Franco para el segundo semestre del año. No sólo por los resultados, si no que por los pocos (por no decir nulos) argumentos futbolísticos que había para sostener un trabajo que, a todas luces, no estaba dando ni iba a dar mayores resultados. A estas alturas resulta infructuoso profundizar en cómo jugaba el equipo con el argentino a la cabeza, más bien me gustaría tratar de encontrarle respuesta a la pregunta que da título a estas líneas y que desgraciadamente no tiene sólo una respuesta, ni siquiera es necesario hacerla una vez, si no que varias veces.

La primera vez que me surgió esta pregunta fue cuando recién terminada la final de la Copa Chile, le consultan a José Yuraszeck sobre la continuidad del DT para lo que restaba de su contrato y la respuesta fue la misma de siempre en estos casos. Que no estaba en duda, que a todo nuevo entrenador había que darle tiempo, que contaba con la plena confianza del directorio, etc. Todo el mundo sabe que la máxima dicta que entrenador confirmado significa entrenador despedido o a punto de serlo. Por lo mismo, me pareció absurdo que se insistiera en dar argumentos para justificar lo injustificable. Perfectamente un "lo vamos a evaluar" hubiera sonado bastante más sincero de parte del presidente de Azul Azul. Después de los éxitos conseguidos en los últimos años y entendiendo que la equivocación es parte del ser humano, sería injusto decir que el directorio ha hecho todo mal, al contrario. Lo que sí es reprochable es la soberbia de no reconocer un error. Eso genera dudas en cualquier cosa que se pueda decir en el futuro. La práctica de borrar con el codo lo que se escribió con la mano, nunca en la vida ha dado buenos frutos.

Todo lo que digo, a mi juicio, cobra aún más validez, luego de que pasado el valioso tiempo del receso por la fecha eliminatoria y ad portas del comienzo del Campeonato Nacional y de la Copa Sudamericana, se tomara la decisión (al fin) de despedir al argentino. Segunda vez que me hago la misma pregunta: ¿Era necesario perder todo ese tiempo? No sólo perder el tiempo, si no que (independiente de quién viniera a continuación), ¿era necesario dejarle en bandeja la primera excusa para justificar los posibles malos resultados al nuevo DT? Todos sabemos como es esto, si las cosas no funcionan, la primera salida va a ser decir que debido al poco tiempo de trabajo y al mal proceso anterior, es muy difícil revertir la situación en ese corto lapso.

Ni hablar de la forma en la que se produjo el despido. Primero, filtrando una situación de indisciplina, que había sucedido varios días atrás, como para poder avalar la decisión. No estoy en ningún caso disculpando lo hecho por el grupo de jugadores que hizo el loco en el hotel de Temuco. Sólo estoy diciendo que no era necesario justificar en una situación de falta de disciplina el hecho de que el plantel ya no respetaba a Franco. Para eso había una forma mucho más fácil de ejemplificarlo, era cosa de ver jugar al equipo dos meses antes. Tercera vez que me hago la pregunta: ¿Era necesario exponer a los jugadores como razón del despido? Dada la situación de la no consecución de resultados, de no mostrar entendimiento alguno con la idea del DT, eso ya genera un clima poco propicio para revertir una situación adversa. ¿Para qué meter un conflicto más en la historia? Una vez más, fue como apagar un incendio con bencina.

Desgraciadamente la pregunta me la tuve que seguir haciendo. En particular cuando hablando de refuerzos, el mismo Yuraszeck dijo que dentro de los nombres estaba considerado traer un "defensa de lujo, de experiencia y renombre". Deseándole lo mejor en su paso por la U y de verdad queriendo que le dé la razón al Presidente, pero al menos en el papel, lo único coincidente entre el currículum de Juan Ignacio Sills y la descripción de su contratación, es que efectivamente es argentino y que venía de la liga de su país. Una vez más, ¿era necesario generar ese nivel de expectativas respecto de los refuerzos?

Como última reflexión de esta semana: ¿Era necesario que el reemplazante de Franco fuera Marco Antonio Figueroa? Más allá de los resultados, que espero sean los mejores por el bien del equipo, mi respuesta a esa pregunta es: No. ¿Por qué? Porque permanentemente ha hablado de que lo llaman de todos lados para dirigir, pero casualmente siempre termina dirigiendo en Chile. Porque no ha habido equipo en el que no termine peleado con la mitad del plantel. Porque cuando los resultados no se le dan es el primero en culpar a los jugadores o al arbitraje. Porque (por ejemplo) cuando estuvo en la UC llevó a un jugador como Mannara sabiendo que no le iba a servir y que estaba lesionado. Así podría seguir, es cosa de revisar un poco la historia reciente de su carrera como entrenador.

Les dejo la última pregunta para que la discutamos entre todos. De fútbol, hablamos en la columna que viene...

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