Blog del hincha: Albos

Columna de Colo Colo: Sobre el Bichi

"Borghi me recuerda que la vida no es ganar, no es ser millonario ni llegar a la cima", dice la nueva columna del Movimiento Colo Colo de Todos. Lee y comenta aquí...

Compartir

Imagen foto_00000001
"Borghi me recuerda que la vida no es ganar, no es ser millonario ni llegar a la cima". / Foto: Photosport


Por Álvaro Campos Q.

@_Alvaro_7

COLUMNA DEL MOVIMIENTO COLO-COLO DE TODOS

Facebook CCDT

@colocolodetodos

Algo así dijo Dióscoro Rojas sobre el Rey Guachaca 2007: a través del fútbol, nos entrega sabiduría y nos enseña sobre la vida.

Borghi dijo que a un jugador que trancaba con la cabeza lo sacaba, porque le tocó vivir una época en que se ganaba a toda costa. Sus compañeros están todos cojos porque los infiltraban y les iban con el cuento de poner huevos.

En esta estúpida vorágine por correr hacia el éxito, personalidades como las del Bichi refrescan y nos dejan a todos marcando ocupado, como una defensa entera que se come el enganche de un gordo talentoso y genial que juega caminando y mete golazos a tres dedos.

Hasta el imbécil de Maradona es capaz de notarlo: el Bichi es el genio que no quiso ser. No quiso. Terminó jugando en un equipo de tercera categoría en un medio futbolístico de cuarta categoría porque le gustó el país. Tuvo un hijo en Rancagua, pero salió arrancando de Calama. Solo así se entiende que el jovencito esbelto que firma por el AC Milan no llegara al Olimpo que auguraron los entendidos, y que no luchara contra sus kilos de más.

Él no vive para triunfar, vive para ser feliz. Va con su amigo Hugo Rubio a darse una cena de lujo y fuma en el camarín aunque el ultradisciplinado Jozic lo corte del equipo. Qué le importa a él, que se distrae dominando una fruta mientras el croata da su charla técnica.

Así, y no de otra forma, nos conquistó. En tiempos de clásicos que "no se juegan, se ganan" él declara que Colo Colo y la u se necesitan mutuamente y jamás dice una mala palabra sobre ellos. Él, que siendo de Racing jugó y dirigió a Independiente, se ganó el cariño de todos, incluyendo a los azules. Lo querían y le palmoteaban la espalda. A él le carga que le palmoteen la espalda. Señoras (viejas) se le acercaban en el supermercado con la introducción "oiga, mire, yo no sé nada de fútbol...". "Yo tampoco", contesta. El mayor placer de un idiota es pasar por sabio; y el de un sabio, pasar por idiota.

En esos días de alegría y triunfo el diario La Cuarta acuña ese cariñoso concepto de Guatón Parrillero. El gordo querendón que todos tenemos de amigo, de tío, de vecino. Borges dice que al homenajear a alguien al mismo tiempo se le ridiculiza. Hoy el mote de la parrilla lo persigue como un conjuro, recordando la novela El Socio, donde un personaje de mentira se vuelve real para atormentar al protagonista.

A nadie le importa que Claudio Daniel prefiera los mariscos, que en Chile son mejores que la carne, porque no importa la persona, solo el personaje. Personaje que, a su vez, debió medirse con otro personaje irreal creado por nuestro inconsciente colectivo: Marcelo Bielsa. Otro grande con la película clara que decidió salirse de las convenciones absurdas.

Fijémonos en Bielsa (no en los insoportables bielsistas que hablan en su nombre). Dijo que muchas veces detrás de la victoria ansiada y conseguida no se encuentra más que vacío. Borghi ya lo sabe, por eso desdramatiza todo: victorias, derrotas o el desafío inmenso de ese fierro caliente y rojo que tomó cuando echaron a nuestro querido Bielsita, traicionado por los gerentes generales que quisieron erigirlo como símbolo de la mano dura para conseguir resultados, del látigo con los esclavos para construir pirámides gigantes. Mientras, el verdadero Marcelo destrozaba el estilo de vida del capitalismo en una brillante reflexión sobre los saqueos posterremoto.

Los trataron distinto. Al Loco los periodistas (en su mayoría incultos, poco expertos en fútbol, tristes remedos de sus pares argentinos a quienes copian cada expresión) tenían miedo de criticarlo para no quedar en vergüenza. El traje nuevo del rey, de Oscar Wilde. En cambio, vieron en el refinado sentido del humor del ex-Colo Colo primero un permiso para hablar de liviandades en vez de fútbol; segundo, una prueba decidora sobre su supuesta incapacidad.

Bielsa simbolizaría entonces el garrote y Borghi el relajo irresponsable. Si tras Cereceda y la cocaína hubiese dicho "no hay santo sin pasado ni pecador sin futuro" lo hubieran quemado vivo.

Se puede criticar el proceso porque es evidente que muchas cosas salieron mal, buena parte culpa de él. Pero no nos hagamos los giles. No compremos el discurso de la disciplina a rajatabla, del regimiento y del jardín infantil. Eso dejémoselo a nuestros jefes, que no saben nada de nada. Tú mismo estás leyendo estas líneas en horario laboral.

Uno veía a sus jugadores como piezas de una maquinaria, el otro como artistas. La cancha no es un tablero de ajedrez sino un lienzo para pintar. Ambas posturas son válidas, más allá de perder o ganar con ellas. El mismo Loco dijo que uno tenía que elegir los valores bajo los cuales regir su vida y que muchas opciones eran posibles, pero lo importante era ser consecuente con las armas escogidas. Por eso echaron al Bichi, porque no iba a cambiar su filosofía de vida (nunca mejor dicho) por miedo a perder una pega. Tener valores cuando no están bajo amenaza no tiene ninguna gracia. A la hora de los quiubos, el Guatón Marisquero siguió fiel a su noción de respetar a los demás, de mirar a la cara a los jugadores y confiar en ellos como seres humanos adultos merecedores de dignidad. Tres puntas, dos enganches, ese es otro tema.

Quienes hablan de no confundir la libertad con libertinaje suelen ser los mismos que confunden la moral con moralina, y el rigor (del cual dicen que somos hijos) con una vieja costumbre de dejarse abusar sin reclamar.

Borghi me recuerda que la vida no es ganar, no es ser millonario ni llegar a la cima. A veces mejor que la cima es una pradera donde echarse a pata pelada bajo la brisa veraniega, mirando las nubes que pasan sin competir entre ellas.

LAS OPINIONES EXPRESADAS AQUÍ NO SON RESPONSABILIDAD DE EL GRÁFICO NI REPRESENTAN SU OPINIÓN

Compartir